sábado, 4 de junio de 2011

La mujer en Afganistán

Una palabra: difícil.
No se la evolución de este problema y cómo han conseguido anular de tal manera a la persona, por el sólo hecho de nacer mujer. Me gustaría saber si hay algún estudio antropológico-psiquiatrico sobre cómo toda una sociedad puede pensar en una dirección tan patológica. El caso es que las mujeres aquí no valen nada. Significa “nada” eso, que al margen de que no son consideradas ni siquiera dignas de ser escuchadas, de hablar, de reir…son fantasmas azules que se mueven, que están en todos sitios pero como si estuviesen eternamente disculpándose por existir.
Hay una cosa que me llama la atención cada vez que veo reír a las dos mujeres que se dedican a limpiar la oficina: se cubren la boca con el pañuelo, y suena la risa como si estuviesen en el fondo de un pozo, oscuro, profundo, silencioso.  Y no miran a la cara: mueven mucho los ojos, como cuando uno tiene algo en el interior que quieres que salga pero que no.
La foto es de una de las mujeres que trabaja con nosotros, en una excepción se deja hacer la foto, con la seguridad de que nadie de su aldea la verá nunca.




2 comentarios:

Acme dijo...

Una palabra: libertad.
Eso pasa por mi cabeza cuando pienso en ti, Ale. Y esa palabra sé que sabrás transmitir a los cuatro vientos allí por donde vayas, como un soplo de aire fresco. Querida amiga, impregnas mucho más de lo que crees. Un beso enorme.

angelina dijo...

Suscribo lo dicho por Acme.
Un besazo!!!